En cualquier expresión escrita existen dos componentes:
1. El objetivo es el hecho o tema a expresar, es decir, la situación por la que se escribe.
2. El personal o subjetivo, es decir, lo que se manifiesta al comunicar. Wikipedia
Escritura
La escritura es un sistema gráfico de representación de una lengua, por medio de signos trazados o grabados sobre un soporte plano.
Como medio de representación, la escritura se diferencia de los pictogramas en que es una codificación sistemática que no permite registrar con toda precisión el lenguaje hablado por medio de signos visuales regularmente dispuestos. Además los pictogramas no tienen generalmente una estructura secuencial lineal, como sí tienen el habla o la escritura.
Las primeras palabras escritas fueron dibujos simplificados que se conocen como pictografías. Estos signos se trazaban sobre arcilla húmeda con una caña de punta afilada. Sin embargo, este estilo puntiagudo no perduró porque dejaba bordes irregulares en la arcilla. En su lugar, se usó el estilo con punta triangular, que se oprimía sobre la arcilla, dejando una serie de impresiones con forma de cuña, de ahí que a la escritura de Mesopotamia se le llame escritura cuneiforme ("en forma de cuña"). Asimismo, además de la arcilla, comenzaron a usarse otros materiales para escribir sobre ellos, como la piedra, vasijas de barro y en paneles revestidos de cera
Grupo de Diarios
El Grupo de Diarios América (GDA) es una agrupación de diarios y empresas periodísticas de América Latina formado en 1991. Está integrado actualmente por 11 diarios líderes e independientes: La Nación (Argentina), O Globo (Brasil), El Mercurio (Chile), El Tiempo (Colombia), La Nación (Costa Rica), El Comercio (Ecuador), El Universal (México), El Comercio (Perú), El Nuevo Día (Puerto Rico), El País (Uruguay) y El Nacional (Venezuela).
Su objetivo es servir de contacto central para los anunciantes; intercambiar contenidos informativos y editoriales; y velar por la libertad e independencia de la línea editorial, así como mantener el liderazgo en cuanto a lectores y diarios de opinión.
La actual ortografía española empieza a codificarse en el siglo XVIII, con el establecimiento en 1727 de las primeras normas ortográficas por parte de la Real Academia Española al poco tiempo de su fundación. Hasta ese momento las vacilaciones en las grafías eran constantes: unos optaban por soluciones fonémicas, tratando de adecuar su escritura a la pronunciación oral, y otros se decantaban por criterios etimologizantes, manteniendo grafías que carecían de correspondencia en la pronunciación del español de la época. El resultado era una falta de unidad que dificultaba la comprensión.
Actualmente las 22 academias del español mantienen acuerdos que garantizan la unidad ortográfica. De este modo, la última edición de la Ortografía de la lengua española (1999) se ha elaborado con la colaboración consensuada de todas las academias de América y de Filipinas.
Fuentes frecuentes de problemas en el uso de la ortografía son las grafías que presentan igual sonido, como la "g"/"j", "c"/"s"/"z", "b"/"v", "ll"/"y". Otros aspectos problemáticos son la utilización correcta de los signos de puntuación y la acentuación gráfica (tildación). La ortografía del español utiliza una variante modificada del alfabeto latino, que consta de los 29 símbolos A, B, C, CH, D, E, F, G, H, I, J, K, L, LL, M, N, Ñ, O, P, Q, R, S, T, U, V, W, X, Y y Z. Los dígrafos CH y LL tienen valores fonéticos específicos, y durante los siglos XIX y XX se ordenaron separadamente de C y L, aunque la práctica se abandonó en 1994 para homogeneizar el sistema con otras lenguas. Las vocales (A, E, I, O y U) aceptan, además, el acento agudo para indicar la sílaba acentuada y la diéresis o crema modifica a la U en las sílabas gue-gui para indicar su sonoridad.
Desarrollada en varias etapas a partir del período alfonsino, la ortografía se estandarizó definitivamente bajo la guía de la Real Academia Española, y ha sufrido escasas modificaciones desde la publicación de la Ortografía de la lengua castellana, de 1854. Las sucesivas decisiones han aplicado criterios a veces fonológicos y a veces etimológicos, dando lugar a un sistema híbrido y fuertemente convencional. Si bien la correspondencia entre grafía y lenguaje hablado es predecible a partir de la escritura -es decir, un hablante competente es capaz de determinar inequívocamente la pronunciación estimada correcta para casi cualquier texto-, no sucede así a la inversa, existiendo numerosas letras que representan gráficamente fonemas idénticos. Los proyectos de reforma de la grafía en búsqueda de una correspondencia biunívoca, los primeros de los cuales datan del siglo XVII, han sido invariablemente rechazados. La divergencia de la fonología de la lengua entre sus diversos dialectos hace hoy imposible la elaboración de una grafía puramente fonética que refleje adecuadamente la variedad de la lengua; la mayoría de las propuestas actuales se limitan a la simplificación de los símbolos homófonos, que se conservan por razones etimológicas.
Signo de puntuación
Los signos de puntuación indican pausas obligatorias, delimitan las frases y los párrafos y establecen la jerarquía sintáctica de las proposiciones, consiguiendo así estructurar el texto, ordenar las ideas y jerarquizarlas en principales y secundarias, y eliminar ambigüedades.
Por eso requieren un empleo muy preciso; si se ponen en el lugar equivocado, las palabras y las frases dejan de decir lo que el autor quería decir.
La puntuación varía según el estilo de escritura; sin embargo, las diferencias de estilo que se puedan presentar no eximen a nadie de cumplir con ciertas normas mínimas y de evitar errores generalmente considerados como inaceptables. De ahí la importancia de conocer y aplicar las normas básicas de la puntuación.
No obstante, hay que advertir que más allá de cualquier norma establecida, los signos de puntuación componen también la arquitectura del pensamiento escrito. En este sentido, y tal y como sucede en poesía desde hace más de un siglo, no existen normas exactas para reglamentar el correcto uso de los signos en las partituras, tanto narrativas como poéticas. En términos de principios y parámetros, los signos de puntuación entrarían a formar parte de los parámetros del lenguaje, y en consecuencia se sitúan en un proceso de constante evolución y son variables que pueden depender de otros factores.
Si la finalidad última es la comunicación, podría resultar paradójico encontrarnos con licencias ortográficas que no respetan el modo convencional de escritura y que, sin embargo, expresan a la perfección los conceptos y los ritmos internos, invisibles de otra manera. Como ejemplo de variable «en el extremo» se situarían los cambios en las formas de escritura que están imponiendo los nuevos medios de comunicación, chat, blog, SMS... que más que atacar a las viejas estructuras del lenguaje realizan de él un uso específico, adecuado a la velocidad y otras características del medio en cuestión; aun cuando lo correcto es respetar el uso de los signos de puntuación y evitar la degradación de la lengua castellana por modismos y anglicismos.
Historieta O COMIC
Se llama historieta o cómic a una «serie de dibujos que constituye un relato», «con texto o sin él»,[1] así como al medio de comunicación en su conjunto.[2] Partiendo de la concepción de Will Eisner de esta narrativa gráfica como un arte secuencial, Scott McCloud llega a la siguiente definición: «Ilustraciones yuxtapuestas y otras imágenes en secuencia deliberada con el propósito de transmitir información u obtener una respuesta estética del lector».[3] Sin embargo, no todos los teóricos están de acuerdo con esta definición, la más popular en la actualidad, dado que permite la inclusión de la fotonovela[4] y, en cambio, ignora el denominado humor gráfico.[5]
El interés por el cómic «puede tener muy variadas motivaciones, desde el interés estético al sociológico, de la nostalgia al oportunismo».[6] Durante buena parte de su historia fue considerado incluso un subproducto cultural,[7] apenas digno de otro análisis que no fuera el sociológico, hasta que en los años 60 del pasado siglo se asiste a su reivindicación artística, de tal forma que Morris[8] y luego Francis Lacassin[9] han propuesto considerarlo como el noveno arte, aunque en realidad sea anterior a aquellas disciplinas a las que habitualmente se les atribuyen las condiciones de octavo (fotografía, de 1825) y séptimo (cine, de 1886). Seguramente, sean este último medio y la literatura los que más la hayan influido, pero no hay que olvidar tampoco que «su particular estética ha salido de las viñetas para alcanzar a la publicidad, el diseño, la moda y, no digamos, el cine».[10]
Las historietas suelen realizarse sobre papel, o en forma digital (e-comic, webcómics y similares), pudiendo constituir una simple tira en la prensa, una página completa, una revista o un libro (álbum, novela gráfica o tankōbon). Han sido cultivadas en casi todos los países y abordan multitud de géneros. Al profesional o aficionado que las guioniza, dibuja, rotula o colorea se le conoce como historietista.
Drama
El término drama proviene del griego δράμα y significa "hacer" o "actuar". Suele llamarse drama únicamente a aquella obra que incluye ciertos elementos, especialmente cuando tiene el llamado "final trágico", pero el término hace referencia también a las obras cómicas (al menos en la cultura occidental, donde se considera que nació): el término drama incluye, pues, la tragedia y la comedia. Posteriormente, el drama se divide en géneros realistas y géneros no realistas; entre los primeros quedaron inscriptas la tragedia y la comedia ya existentes, y en el siglo XX vino a agregarse la pieza de teatro y, entre los segundos, el melodrama, la obra didáctica y la tragicomedia, reconocidos como tales desde el Renacimiento. Además, a esto se suma la farsa, considerada como género imposible.
Algunos teóricos del siglo XX insisten en la diferenciación categórica entre el drama y el teatro, de los cuales el primero es la versión constituida en lo absoluto por elementos lingüísticos, formando parte entonces de lo que se considera un género literario, cuya particularidad es el predominio de de la función apelativa del lenguaje, la ausencia de un mediador entre el mundo creado (la realidad ficticia) y el lector, su posibilidad virtual de ser dramatizado, etc.
El teatro es la concreción del drama e incluye el espectáculo, la actuación, la música, etc. Es decir, elementos que no le son propios al drama como realidad lingüística acotada solamente al discurso. El análisis de un drama puede hacerse desde la crítica literaria, mientras que el análisis del teatro debe incluir factores como la actuación, la evaluación del espectáculo, los músicos, la iluminación, etc.
Se puede añadir la precisión, desde la perspectiva de la etnoescenología, campo interdisciplinario que estudia los fenómenos y comportamientos humanos espectaculares organizados (PCHSO) del teatro, que es un subgrupo dentro del conjunto de formas espectaculares organizadas. Se pueden distinguir tres aspectos claves dentro del análisis de una forma espectacular: la espectacularidad, la performatividad y el fenómeno de relación simbiótica o de [[empatía] que se construye en la relación con el público (Pradier, 1996).
La pertinencia de la evaluación de estos aspectos del teatro como forma espectacular reside en el hecho de que toda forma espectacular responde a un contexto social. En este sentido, la dramaturgia y su manifestación espectacular por medio del teatro se organizan por medio de códigos que no son universales pero que son particulares a un contexto histórico y cultural.
Blog
Un blog, o en español también una bitácora, es un sitio web periódicamente actualizado que recopila cronológicamente textos o artículos de uno o varios autores, apareciendo primero el más reciente, donde el autor conserva siempre la libertad de dejar publicado lo que crea pertinente. El nombre bitácora está basado en los cuadernos de bitácora, cuadernos de viaje que se utilizaban en los barcos para relatar el desarrollo del viaje y que se guardaban en la bitácora. Aunque el nombre se ha popularizado en los últimos años a raíz de su utilización en diferentes ámbitos, el cuaderno de trabajo o bitácora ha sido utilizado desde siempre.
Este término inglés blog o weblog proviene de las palabras web y log ('log' en inglés = diario). El término bitácora, en referencia a los antiguos cuadernos de bitácora de los barcos, se utiliza preferentemente cuando el autor escribe sobre su vida propia como si fuese un diario, pero publicado en la web (en línea).
Publicidad en Internet
La publicidad en Internet tiene como principal herramienta la página web y su contenido, para desarrollar este tipo de publicidad, que incluye los elementos de: texto, link o enlace, banner, web, weblog, blog, logo, anuncio, audio, vídeo y animación; teniendo como finalidad dar a conocer el producto al usuario que está en línea, por medio de estos formatos. Aunque estos son los formatos tradicionales y principales, se encuentran otros derivados de la web que surgen a medida que avanza la tecnología, como: videojuego, messenger, descarga (download), interacción con sms para celulares desde internet, etc.
BLOG VS DIARIO
Estamos trabajando en la formulación de los objetivos. Más o menos tengo claro qué problema he de atender con la investigación pero, precisamente, dadas las características de la estrategia de investigación que pretendemos seguir, la visión holística del currículo -interpretar el conjunto como algo, mucho más que la suma de partes o elementos-, todo ello, más mis limitaciones de formación teórica, todo ello, contribuye a que resulte algo difícil formular con claridad los objetivos. En las últimas horas he avanzado algo pero necesito algo más de reflexión, y lecturas...
No obstante, he hecho un apartado y me he centrado en los instrumentos. El esquema del proyecto, que ya publicamos en el post anterior, apuntaba la existencia de varios, casi todos orientados a la obtención de información cualitativa. Reviso -siempre hay que revisar-, y con independencia de la necesaria flexibilidad con la que hay que abordar el diseño de los instrumentos concretos -la acción que pretendemos desarrollar ha de estar sometida a permanente revisión-, lo cierto es que ya nos surge una duda y no pequeña. Hemos planteado el registro por parte del docente de información cualitativa básicamente a partir del empleo de dos instrumentos: éste, el blog del profesor, y un diario de clase.
Alguna vez hemos llevado un diario de clase -lamentablemente no siempre ni con la rigurosidad que precisaría para que fuese realmente eficaz-, pero pronto advierto que puede haber un solapamiento de elementos de descripción entre el blog, público, y el diario, privado o al menos reservado. ¿Qué escribo en cada uno de ellos? ¿No estaré duplicando el trabajo, el esfuerzo? Hasta qué punto es ético llevar esos dos registros paralelos, por qué algunas de nuestras reflexiones han de ser y pueden ser públicas y otras no. ¿Dónde está el límite? ¿Quién o quiénes lo ponen?
Realmente no tenemos una respuesta precisa. La orientación más lógica, tal vez, sea centrar este blog en las reflexiones mismas sobre la investigación acción, orientadas básicamente a ser compartidas por compañeros y especialistas, mientras el diario se centraría en la descripción de aquellas estrategias docentes que, por su propia naturaleza y contenido, éticamente no deben ser conocidas por nuestros estudiantes. El límite, por tanto, será ético. Lo que sí tenemos ya predeterminado es que el diario de clase pueda ser leído, consultado, por un grupo de profesores, preferentemente compañeros del centro, que puedan realizar los aportes que consideren conveniente para mejorar la práctica docente. En principio abriremos en las próximas horas un documento en el escritorio de Google para que, con usuario y contraseña conocidos por todos ellos, puedan acceder con cierta facilidad on line. O un blog que sólo sea accesible por parte de usuarios registrados. Tal vez ésa sea una fórmula más eficaz, que me ayudaría a ordenarme más, a incluso poder publicar en él podcasts y algunas películas de vídeo. Todo se irá viendo...
Otro aspecto que me preocupa es el de plantear una frecuencia mínima de uso de cada uno de estos instrumentos. En el caso del blog, confío en respetar el límite de 48 horas, tres días máximo. En el caso del diario, está claro que para ser eficaz, éste debe incorporar un comentario o inserción por cada una de las sesiones de clase.
Un primer paso, fundamental, será plantear un menú o relación de ítems de contenidos que sugerimos tratar en el diario de clase y en el blog. He leído el artículo de nuestro compañero de especialidad, Xosé M. Souto González, sobre el papel que desempeña el diario del profesor en el proceso de mejora de la práctica docente. Vamos a elaborar un menú de temas a abordar, pero para ello hemos de avanzar más en la formulación final -casi- de los objetivos específicos.